Descubre cómo atar los cordones según tu tipo de pie (plano, estrecho, ancho, hinchado) para ganar comodidad y prevenir rozaduras o dolor.
¿Por qué importa cómo atamos los cordones?
A menudo atamos los zapatos sin pensar demasiado, pero en realidad la forma en que colocamos y atamos los cordones puede tener un impacto significativo en la comodidad, la sujeción del pie y la prevención de molestias. Existen al menos seis maneras diferentes de atar los cordones para ajustarse al tipo de pie y al problema específico que pueda presentar.
En esta entrada te explicamos cómo identificar tu tipo de pie, qué técnica de atado es la más adecuada para cada caso y algunos consejos prácticos para implementarlo día a día en tu rutina.
Pie plano
Un pie plano se caracteriza por tener un arco muy bajo o prácticamente inexistente. Si no se controla bien, puede provocar dolor en la planta, fatiga o predisposición a lesiones.
Técnica de atado recomendada
- Comienza por los ojales más bajos con un patrón de cruzado habitual.
- Luego, salta una fila de ojales al subir los cordones, lo que permite que la lengüeta se asiente mejor y reduce la presión sobre el arco.
- Ata con firmeza en la parte superior para asegurar el talón.
Beneficios: disminuye la tensión en el arco del pie, mejora el ajuste del talón y evita deslizamientos.
Dolor en los dedos del pie
Cuando los dedos sufren (por ejemplo, por calzado muy estrecho, juanetes o dedos en martillo) es importante permitirles un poco más de espacio.
Técnica de atado recomendada
- Cruza un cordón desde el ojal junto al dedo gordo hacia el ojal opuesto superior, para «levantar» ligeramente la puntera.
- Luego continúa con un entrecruzado habitual.
- Ata como de costumbre.
Beneficios: genera más espacio en la puntera, evita que los dedos se compriman y reduce la presión que puede causar dolor o rozaduras.
Antepié ancho
El antepié se refiere a la parte delantera del pie (los cinco dedos y la bola del pie). Si esta zona es más ancha de lo habitual puede causar incomodidad al calzar.
Técnica de atado recomendada
- Al inicio, pasa los cordones solo por los lados (sin cruzar) para dar más amplitud en la zona del antepié.
- A partir de la mitad del calzado, ya se puede alternar con un patrón cruzado hacia arriba.
- Ata con firmeza en la parte superior.
Beneficios: se obtiene un mayor ancho útil en la zona delantera del zapato, evitando compresión, mejora la comodidad y reduce la posibilidad de ampollas o enrojecimientos.
Pie ancho
Cuando el pie es generalmente ancho (no solo el antepié) el objetivo es aflojar el ajuste general del zapato para dar más comodidad.
Técnica de atado recomendada
- Empieza con un entrecruzado tradicional.
- Luego, «salta» dos ojales entre cada cruce para reducir la tensión.
- Ata como de costumbre.
Beneficios: permite que el zapato se ajuste sin apretar excesivamente, favoreciendo el flujo sanguíneo, evitando puntos de presión y ofreciendo comodidad general.
Pie estrecho
Una persona con pie estrecho puede experimentar que el zapato se deslice, esté suelto o no ajuste correctamente.
Técnica de atado recomendada
- Usa el patrón entrecruzado habitual, pero cuando subas, salta un ojal al cruzar para obtener un ajuste más ceñido.
- Ata firmemente en la parte superior, asegurando el talón.
Beneficios: proporciona una sujeción adicional y evita que el pie se mueva dentro del zapato, lo que previene ampollas, fricción o sensación de inestabilidad al caminar.
Pie hinchado
La hinchazón del pie puede deberse a diferentes causas (retención de líquidos, largas horas de pie, vuelos, etc.). En esos casos conviene permitir más holgura y distribuir la presión uniformemente.
Técnica de atado recomendada
- Evita el patrón cruzado habitual que puede apretar.
- Enhebra los cordones en forma paralela, es decir: sin cruces, solo pasando por cada agujero del mismo lado.
- Ata como siempre.
Beneficios: reduce la presión sobre el empeine y los laterales del pie. Ofrece más espacio para acomodar la hinchazón y mejora la circulación.
Consejos adicionales para obtener el máximo beneficio
- Cambia los cordones si están desgastados o elásticos, ya que pierden capacidad de sujeción.
- Recurre a cordones planos o elásticos si tienes movilidad reducida o te cuesta atarlos manualmente.
- Comprueba el ajuste del zapato al calzártelo: camina unos pasos y observa si el talón se levanta o se desliza.
- Si utilizas plantillas o soportes internos, realiza el ajuste de cordones tras colocarlos para evitar modificar la sujeción.
En conclusión
La forma de atar los cordones no es un detalle menor: puede influir en la comodidad, la estabilidad y la salud de tus pies. Adaptar la técnica al tipo de pie que tienes (plano, amplio, estrecho, hinchado) puede marcar la diferencia entre caminar con comodidad o sufrir molestias.
En MYA Salud estamos especializados en podología preventiva y acompañamiento personalizado. Si experimentas dolor, inestabilidad o quieres optimizar tu calzado y ajuste, estamos a tu disposición para ayudarte a dar cada paso con seguridad.
Cada pie es único y requiere una atención personalizada. Si tienes preguntas específicas o quieres saber cómo podemos ayudarte a mejorar tu salud podológica, contacta con nosotros.
